sábado, 27 de abril de 2013

Cómo ser buen presidente sin ser pendejo.

Cómo ser buen presidente
sin ser pendejo.
Por: Rodolfo Caballero
Coach Político



"Sean mansos como corderos y astutos como serpientes", advertía el maestro Jesús. Una presidencia ocupada por una persona llena de bondad y altruismo, dicen los expertos, podría poner en peligro inclusive la integridad del estado, al faltar malicia y sobrar excesiva confianza en el primer mandatario de la nación.

No hay un manual que guie el cómo puede un presidente ser buena gente sin ser pendejo, ese cómo ser un vivo sin caer en el abuso. Se dice que todo siempre busca estar en equilibrio, pero para equilibrar el poder en una nación. El tiempo y los resultados dirán si se actuó pensando en el bien común o se actuó erróneamente por ignorancia o deliberadamente se ejerció el mal.

Hasta dónde puede ser astuta y hasta dónde puede ser mansa una persona que pretenda llegar a la presidencia? Qué indicador existe para detener el manso presidente o al astuto presidente? No hay limites ni indicador.

Los estados de todos los países son tesoros que les interesan a muchos grupos con poderes económicos, políticos y sociales. Por lo que la capacidad de discernir lo mejor para toda la nación, juega un papel fundamental a la hora de aceptar a quiénes da la bienvenida bajo su techo y a quiénes favorece un presidente.

Puede ser un presidente anti sistema? O puede lograr un punto de equilibrio entre el rejuego de intereses que rodean el poder político? El precio que paga una nación de tener un presidente blandengue(demasiado bueno) puede llegar a ser hasta oportunidad para golpes de estado e ingobernabilidad. La sed de poder es muy difícil de contener cuando calculas todo a base de la báscula de la astucia. Dónde está el punto medio?

Tomás Moro fue decapitado por mantenerse fiel a su conciencia y no complacer al rey en sus antojos amorosos. Tal vez sea la época de la conciencia, más que de la astucia y la buena intención.


miércoles, 24 de abril de 2013

DESCONFIEMOS Y ACERTAREMOS.


DESCONFIEMOS Y ACERTAREMOS.
Por: Rodolfo Caballero 
Coach Político



Los tiempos que vivimos tienen un elemento en común, la desconfianza reina en todos los escenarios del mundo, a nivel económico, social, religioso, político, empresarial, familiar y comunitario. Esto pone en riesgo la convivencia social, siendo que prácticamente en todas las transacciones que realizamos necesitamos confiar en otra persona para poder funcionar. No podemos aislarnos y desconfiar de todos para poder funcionar normalmente en el mundo de hoy.
La política no es lo mismo que la politiquería. Esta última no es más que una vulgar expresión de aquellos personajes que se ocultan detrás de una máscara en campaña política para engañar al pueblo que confía en él para terminar sirviéndose a sí mismo con base en el poder que se le ha dado. En cambio la política entendida como el arte de servir al bien común, lleva el desafío de ser personas de un alto nivel moral e integridad que en los diversos escenarios cuesta creer que es posible que existan personas de este calibre.
Muchas personas dicen que la política es “una palabra sucia”, o es “cosa  de corruptos”, o “cosa de mentirosos”. La mayoría de las personas que se expresan así  toman la posición de ser indiferentes, pasivos o burlarse de todo aquel que cree que las cosas en la política pueden cambiar. Aunque hay muchas que por experiencia propia concluyeron en esto. 
Ciertamente la corrupción en la política, la cual no es sólo de los políticos sino también de los empresarios y ciudadanos que pagan sobornos a cambio de beneficios, existe y ha existido siempre. Sin embargo, qué peligro representa hoy la penetración y extensión de los actos de corrupción en las sociedades modernas. Así como un hijo o hija espera de su padre o madre protección, la violación sexual es aceptada no sólo como un delito sino como una de las peores aberraciones que existen. De la misma manera, es aberrante, que un político, cuyo rol es velar por los intereses de la mayoría y los más desfavorecidos, acceda a su puesto, mediante el engaño y trabaje sólo para servirse a sí mismo.
¿Cuál es el riesgo de la indiferencia ante esta situación? Los riesgos actuales que ya estamos viendo en muchos países son: el regreso al barbarismo como en muchos países del continente africano donde las guerrillas asesinan comunidades enteras, violan mujeres, reclutan niños para las guerras, y dejan sólo muerte y destrucción. La  narco política que viven países como México, Guatemala y Colombia, entre otros donde los carteles de narcotráfico se han dedicado a comprar alcaldes, gobernadores, concejales, militares y políticos de todas las jerarquías. En todos estos fenómenos siempre hay actores claves: los indiferentes y los pasivos ante la realidad cruel, ya que en muchos casos no los toca a ellos. Sin embargo cuando los toca, ya es tarde. Son comunes los casos cuando los asesinatos y la delincuencia tocan a las familias de los que son indiferentes cuando acuden a los políticos para que hagan algo.
Por esta razón, la política nos debe importar a todos. Tarde que temprano nos afectan los problemas sociales que los políticos desatienden.   La sociedad entraría en caos si aumenta la indiferencia ante la política y la cosa pública. Nadie confiaría en nadie y reinaría la anarquía y el sálvese quien pueda. La política es un asunto de todos. Mientras ignoramos la situación de peligro social en que vivimos, a cualquiera de nuestros seres queridos e inclusive a nosotros mismos, nos puede afectar el secuestro express, la injusticia, la perdida de nuestra libertad, la quiebra de nuestro negocio y hasta la muerte en manos de delincuentes.
Este libro busca llevar a reflexionar a las personas sobre la importancia de la participación social y política, la responsabilidad de todos ante la cosa pública,  y el por qué nos debe importar la política y la cosa pública.
Un punto importante dentro de esta obra es que sé que no hay nada perfecto , sin embargo, no es una utopía sino un proceso continuo que permitirá mejorar la calidad de vida de las personas en todas las sociedades del mundo, por medio de la voluntad de las personas que viven en serio su deber cívico y político de servir y trabajar por el bien común.
Cuando las pasiones de los hombres no conocen límites y se les da poder a estos, no hay quien sobreviva al lado de estos tiranos.  Si estamos dispuestos a que los tiranos nos gobiernen, no hagamos nada, si queremos que las cosas cambien entonces es hora de participar más y mejor en la política y las cosas públicas. 
¿Acertamos si desconfiamos?